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LA REGULACIÓN EMOCIONAL EN LOS NIÑOS: LA CLAVE PARA UNA VIDA EXITOSA...

Actualizado: 27 jun 2020


Históricamente una de las creencias fuertemente arraigadas en el mundo es que la razón y la emoción son los aspectos diferenciados en el ser humano, los cuales funcionan de manera independiente. Siendo la razón la que nos conduce la verdad y en cambio la emoción nos lleva a la confusión y a cometer errores. Esta postura la podemos ver en reyes, políticos, filósofos y personas en general.

Debido a esto, durante muchos años la educación ha priorizado aspectos intelectuales de los estudiantes sobre las emociones, lo cual ha hecho que la enseñanza escolar se centre únicamente en el conocimiento. Excluyendo las habilidades socioemocionales, esto aplicando también a la educación en casa, donde muchos padres dejan este aspecto a un lado.

En la actualidad, la neurociencia nos explica qué tan importante es la razón (pensamiento) como la emoción, e incluso que una afecta a la otra. Ya que cuando hay una emoción fuerte el pensamiento se ve alterado y viceversa. Es por esto, que el manejo de las emociones suele ser de suma importancia para un bienestar personal y con los demás.

La perspectiva actual de las emociones

Gracias a las investigaciones de los últimos años hemos podido ver la importancia de las emociones y como repercuten en el aprendizaje y en nuestra vida social.

En las escuelas cada día se hacen reformas a la curricula para llevar a el aula el aprendizaje de las emociones, ya que se sabe que, sin una buena regulación de estas, muchos procesos no son posibles.

En el caso de México, en el nuevo modelo educativo hace una unión entre las materias y la enseñanza de habilidades para la vida (enseñanza socioemocional, trabajo en equipo, autoestima y muchas más). Esto con la finalidad de forma alumnos que no solo tenga conocimiento, si no que tengan capacidades para relacionarse de mejor manera con los demás. se ha dejado atrás únicamente la “educación del hemisferio izquierdo” donde se centraba en la lógica, reflexión, memorización. Para poder integrar también la “educación del hemisferio derecho” donde están las emociones, la expresión corporal y la creatividad por mencionar algunas.

La intención de los nuevos modelos educativos que integran estas dos vertientes es la de formar personas integradas y no solo que dominen o memoricen conocimiento, sino que a la vez que adquieren capacidades cognitivas también las emocionales. Para que se conviertan en adultos que constantemente reflexionan y se preocupan por su sentir y el de los demás.

Y es que, cuantos no hemos visto a personas que son “muy inteligentes” en conocimiento, pero poseen muy pocas habilidades en las relaciones sociales o en sus emociones. Hoy se sabe, que la unión de estas dos partes hará adultos mas integrados y con mas oportunidades en todos los ámbitos de su vida.

¿Para qué sirven las emociones?

Hemos evolucionado como especie, en los primeros años no era necesario mucho. Con el simple hecho de sobrevivir era suficiente. Después con el tiempo apareció el sistema límbico, que esta formado por varias partes mas o menos en el centro del cerebro y se encarga de las emociones. A simple rasgos podemos decir que estas, tiene tres funciones: adaptarnos mejor a las situaciones, relacionarnos con los demás y funcionan como una motivación hacia acciones nuevas. Claro que es importante atacar, huir o paralizarse cuando hay un peligro, pero las emociones son una extensión más evolucionada del sistema de respuesta al estrés, que permite que no siempre se accione este, sino que puedan existir diferentes tipos de respuestas. por ejemplo, el enojo sirve ante las injusticias. Y bien regulado, nos ayuda a luchar por nuestros intereses. Las emociones han permitido que seamos seres relacionales, y que podamos cuidarnos los unos a los otros, ya que sabemos que al nacer somos una cría muy indefensa que necesita de otro.

El cerebro del niño es una casa en construcción…

Hay una metáfora del gran Daniel Siegel, la cual nos dice que el cerebro de un niño es como una casa en construcción. Como ya se menciono, el cerebro se desarrolla de las partes inferiores a las partes superiores. Esto quiere decir que es la capacidad de gestionar y regular las emociones y la conducta, es una habilidad que se instaura conforme los años.

Imaginemos que el niño es como una casa, una de tres pisos. La planta baja es la que se encarga del hambre, del sueño, la regulación de la temperatura. Y de un mecanismo de seguridad, que es muy antiguo en los seres humanos y hace que tengamos respuestas de: atacar, huir o paralizase. Es la que nos permite defendernos si vemos un gran peligro, o salir huyendo. E incluso prepararnos para un golpe físico o emocional muy grande. (disociación)  Por otro lado, el segundo piso es el sistema límbico. Ahí están todas las emociones. Las cuales nos ayudan a tres cosas: adaptarnos ante la situación, relacionarnos con los otros y motivarnos. Por último, en el tercer piso que es lo más alto. Está la parte del cerebro que nos ayuda a pensar, controlar nuestras emociones & conductas. Es la que nos permite hacer un plan ante una situación o trabajo. Y miles de cosas muy evolucionadas,

¿Ustedes entrarían a una casa desde el tercer piso?

La respuesta podría ser obvia para todos, por supuesto que no, sería peligroso. 

¿Entonces por qué pedimos a los niños que se calmen (desde el tercer piso) y no validamos primero lo que sienten (segundo piso) y les hacemos sentir seguros (primer piso)? 

Para que un niño tenga inteligencia emocional, necesita ensayar mucho. Es como ir al gimnasio y querer cargar 100 kilos, se necesita entrenar hasta poder tener esa habilidad, lo mismo con las emociones.  El tercer piso de los niños no madura hasta los 20 años por completo. Pero no se asunten, las habilidades de este piso van apareciendo paulatinamente. Lo que si te quiero decir es, que, en los niños nosotros somos sus soportes de tercer piso. Somos un auxiliar, en el camino que ellos van conectando con unas escaleras toda la casa (integración).

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a tener mejor regulación emocional? 

1) Entiende que los niños pequeños no tienen la capacidad cognitiva de nombrar lo que sienten al 100% detrás del berrinche hay una necesidad que no saben comunicar

2) Entra a la regulación primero desde el primer piso. Enséñale que está seguro, hazle saber a su cerebro que no hay un peligro. Después válida su emoción (segundo piso) y por último encuentra una solución (tercer piso que piensa) 

3) Válida la emoción primero y después corrige. “entiendo que estés muy enojado, yo lo estaría Y pegar no es una opción”

4) Enseña a tu hijo a nombrar las emociones, muchos estudios dicen que la principal dificultad para tener inteligencia emocional es no saber nombrar lo que se siente. Aprende con tu hijo.

5) Ten inferencias con él para ayudarlo a detectar sus emociones. “Tu conducta me dice que estas triste, ¿es así?

6) Tomate el tiempo para reflexión con tu hijo. (¿qué crees que puedes hacer la próxima vez para evitar gritar?)

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