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¿CUÁNDO LLEVAR A MI HIJO AL PSICÓLOGO?


En la actualidad la psicología ha dejado de ser vista como una cuestión negativa y se comienza a tomar como necesaria. Las personas reconocen el valor que da esta disciplina, ya sea para la educación en temas de interés o la intervención de problemas. Debido a que hoy en día se presentan distintas dificultades en los infantes, existen instituciones o padres de familia que se cuestionan si es necesaria la ayuda de un experto de la salud mental.

Muchas situaciones son propias de la edad

Cambios de humor, dificultades de adaptación y preocupaciones pueden ser normales y esperadas cuando los niños están creciendo. El desarrollo a veces exige nuevas maneras de adaptarse y pueden surgir conductas que son pasajeras. Por ejemplo, a los dos años los bebes comienzan a tener berrinches muy intensos y frecuentes, algunos autores han denominado a esto “los terribles dos”, puesto que el niño ha comenzado sus primeras bases de autonomía. Lo que hace es decir que no a todo, incluso cuando si desea algo, además de comenzar las primeras mentiras y desear hacer todo por su cuenta.

En lo que respecta al tema de aprender ir al baño puede ser complicado, generar en los infantes miedo y hasta enojo. En el caso a la conducta, todavía hasta los 6 años es esperado que un niño le cueste controlar su conducta y su atención, debido a que la corteza prefrontal encargada de la capacidad de regulación emocional y conductual todavía no ha madurado lo suficiente para poder lograr esto.

En el caso de los miedos, los menores los tienen en diferentes etapas, por ejemplo, desde los 6 meses hasta los 2 años existe un miedo a las personas y lugares desconocidos. De los 2 a los 4 años a los animales, obscuridad, y ruidos. De los 4 a los 6 podría haber miedo a los seres místicos como brujas, fantasmas o monstruos, mientras que a de los 9 a 12 años a la muerte, enfermedades, o accidentes.

Es por esto por lo que se recomienda a los padres se informen con profesionales del desarrollo como psicólogos y pediatras o en libros de desarrollo infantil para saber si la conducta de sus hijos es algo propio de la edad.

Muchas situaciones son esperadas ante las circunstancias

Durante nuestra vida pasamos por distintas situaciones que nos van formando y nos hacen ser lo que somos. Muchas de ellas son positivas y otras no tanto, o simplemente nos generan un proceso de inestabilidad. Esto justo pasa cuando los niños viven cambios en su vida, los cuales pueden ir desde una nueva escuela, un cambio de ciudad, la muerte de un familiar o el divorcio de los padres. Esto sin duda alguna va a probar confusión y varias emociones en los menores, y a su vez generara una alteración en su conducta, tal vez este mas callado o mas agresivo, pierda interés en sus actividades, tenga mucha hiperactividad, y llegue a tener un apetito distinto. En estos casos eso signos son esperados y normales ante una situación nueva en la vida del niño, por lo cual la mayoría de las veces no es necesaria una intervención, solo es cuestión de darle apoyo, validar sus emociones, y ayudarle a expresar de una forma sana. Solo en caso a que las conductas duren mucho mas tiempo de lo que se espera y estas no correspondan a la situación, se debe intervenir. (por ejemplo, que el niño tenga meses triste por la muerte de su mascota, o que sea muy grosero con alguno de los papás ante una separación incluso pasado unos meses)

¿cuándo verlo como algo más allá de lo esperado?

Cuando la conducta de nuestro hijo es muy fuerte en intensidad y frecuencia, y lo que hemos intentado no ha funcionado, además de haber rebasado el tiempo que puede llegar a ser considerado “normal” en comparación con el promedio de su edad, o que dicha situación se traslade a varias esferas de su vida como pueden ser su familia, amigos, escuela y casa. Entonces podríamos estar hablando de la necesidad de la intervención psicológica.

Muchos padres expresan tener temor de llevar a su hijo a terapia, debido a que algo pueda estar mal, o se les de algún diagnóstico. No obstante, una intervención a tiempo puede ser la diferencia entre una vida plena y un mundo de complicaciones. Los padres deben intentar romper estas barreras, muchas de las veces podrían tratarse de una situación sencilla, o por si lo contrario, recibirán apoyo para poder resolver lo que aqueja lo mas antes posible y de la mejor manera.

Los padres no solo van con el psicólogo ante un problema

Muchas personas creen que al psicólogo se va únicamente cuando hay un problema. sin embargo, también se puede ir por educación parental o consejería. Existen psicólogos especializados en crianza y desarrollo los cuales pueden ayudar a los padres a través de sesiones, charlas o talleres a comprender mas como educar a sus hijos o enfrentar una situación complicada que la familia este pasando. Estas intervenciones logran poder sobrellevar mejor los sucesos y evitar que se genere un problema en el futuro.

Señales de alerta

· El menor tiene problemas en múltiples áreas de la vida, como las relaciones familiares, el rendimiento académico, las actividades de ocio y las amistades.

· Tiene dificultad para confiar en si mismo, se culpa por todo y descalifica.

· Se preocupa mucho por el futuro.

· Tiene dificultad para prestar atención y controlar su conducta.

· Se aleja de su familia y amigos en constantes situaciones.

· Tiene cambios significativos en el sueño y apetito.

· Tiene problemas de conducta.

· En la escuela presenta constantemente quejas.

· Se le ve triste y sin ganas de hacer las cosas.

· Tiene cambios emocionales constantes.

· Hace comentarios como "Ojalá no estuviera aquí" o "A nadie le importaría si me pasara algo”

· Tiene problemas de esfínteres después de haber adquirido el control de estos.

· Habla explícitamente sobre el suicidio o la muerte.

· Le cuesta hacer las cosas por si mismo

· No quiere dormir solo

La comunicación es la clave para la estabilidad

Es importante que se esta alerta de cualquier cambio en los hijos, los padres los conocen muy bien y son capaces de detectar si existe un cambio en la conducta de estos. Sin embargo, la comunicación siempre será la llave al mundo interno de otro ser, y mas de un niño, si logramos tener una conexión adecuada, haciendo que nuestro menor se siente escuchado y entendido, será mas sencillo el detectar una situación que le sucede, ya que no solo será nuestra perspectiva, sino que nuestro hijo nos indicará que algo se encuentra mal y podremos intervenir de mejor manera…

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